1995, el mes de octubre corría, como es una tradición familiar me encontraba yo en mi adorado Margaritas, Jalisco, celebrando las fiestas patronales, ese fue un año muy especial ya que apenas unos días antes de la fiesta que se celebra el 1 de noviembre, murió mi tío Andrés, pero que los cuates le decíamos “El Chato”. Fue un momento muy impactante, pues apenas lo había visto 1 hora antes de que un fulminante ataque al corazón acabara con su vida.
Siendo apenas un puberto y con apenas 15 años de edad, y habiendo descubierto el rock y en plena época del dance, había olvidado por unos meses las raíces con las que crecí y renegaba de la música llamada grupera, siendo que esta había sido parte del Soundtrack de mi vida y sobre todo en esas cercanas tierras del tequila y mujeres hermosas.
Durante las fiestas de Margaritas, es parte de ellas el “tradicional baile” con lo cual se cierran las festividades empezadas el 24 de octubre, ha sido una constante el llevar bandas o grupos digamos de medio pelo hacia arriba, ese 1995 una banda llamada Pequeños Musical se presentaría, ya había yo escuchado un par de rolas de ellos las cuales se me hacían francamente lelas, “De Brinquito” y “Tenis Mágicos”, esto aunado a mi época de “¡Que viva el rock & roll!” Me hicieron dudar en asistir a dicho baile. Pero heme ahí dispuesto a disfrutar un rato agradable, y así lo fue, buena música, buenos intérpretes, prendieron a la gente, sin embargo había algo más, un canción que estaba por convertirse en su más grande éxito, una canción que me envolvió y me impactó desde la primera vez que la escuché y que hoy la recuerdo plácidamente, no sólo porque fue la que me volvió al camino de lo grupero, sino hoy aún después de 13 años me sigue emocionando y gustando como desde la primera vez que la escuché en vivo, una verdadera lástima que ya no la toquen en sus bailes. “Un Loco Solitario”
Dicen que es malo aferrarse a un futuro que no pasará, que es malo vivir de una ilusión, pero peor aún es tener la incertidumbre de no saber si se podrá seguir viviendo, el no saber si se podrá olvidar al amor que has tenido y sobre todo no sufrir al recordar todos aquellos hermosos momentos que pasaron juntos o peor aún seguirse ilusionándose con todos aquellos que pudieron haber sido.
Quisiera hoy mirar ver hacía el más allá, tener una bola de cristal y ver si la decisión que tomé fue la correcta, si podré un día vencer todos esos fantasmas y mounstros que me acechan, que me regresan a mi niñez y hacen perder toda esa confianza que había generado en mí. Sí algún día entregaré mi alma, mi cuerpo, mis ilusiones, mis fantasías, toda mi confianza y mi cariño para volver a amar aunque sea una décima como a ella yo la amé.
Sentarme en la cima del mundo, ver al horizonte un hermoso cielo azul, cruzado por un arco iris después de la tormenta, esa tormenta que apenas y soy capaz de percibir, levantar los ojos y no vivir siempre al borde del llanto, como un ermitaño, como un loco solitario.
Quisiera hoy mirar, ver hasta el mas allá
para saber que me acontecerá,
Saber lo que al futuro pasará,
si la voy a olvidar y no sufrir al recordarla
otra vez...
Si podré un día vencer, la timidez que dejó
para entregar mi alma y volver a amar
como a ella yo la amé
O si acaso seré, un ermitaño tal vez
un loco solitario, siempre al borde del llanto
por quererte...
(Y te sigo recordando pequeña donde estas?)
Allá en el horizonte el cielo azul
al irse el arco iris te vas tú
después de la tormenta que pasé
si volveré amar y no sufrir al
recordarla otra vez...
Si podré un día vencer, la timidez que dejó
para entregar mi alma y volver a amar
como a ella yo la amé
O si acaso seré, un ermitaño tal vez
un loco solitario, siempre al borde del llanto
por quererte...
