viernes, 5 de enero de 2007

En todos lados se cuecen habas o pueblo chico, infierno grande.

Recuerdo muy bien hace algunos años cuando se viajaba a la bella provincia mexicana escuchar a la gente decir: -"eso sólo pasa en capital"-, sin embargo, esto ha cambiado pues así como la Ciudad de México crece, muchas ciudades de la provincia también lo han hecho, desgraciadamente para los habitantes de dichas ciudades también se han heredado tantos problemas que acarrea vivir en una gran ciudad.

En un reciente viaje que tuve oportunidad de realizar por el centro-noreste del país pude observar que muchos de los factores que nos aquejan en la caótica Ciudad de México, se han ido esparciendo a lo largo del país, tanto problemas urbanos derivados de las concentraciones masivas de habitantes como ciertas actitudes que caracterizan y adquiere dichos habitantes.

En primer lugar me tocó ver en Uruapan una pinta que decía "No a la represión estudiantil", la cual se adivina que es reciente pues esas cosas no se dejan ver por mucho tiempo además de estar en plena zona centro de la ciudad.

En Morelia el transporte público amenazaba con hacer paro general, su exigencia: "Fuera tren de la Ciudad".

El problema de los taxis piratas también existe en Querétaro del cual un señor que llevaba cerca de 25 años trabajando me dio una extensa plática y según sus propias palabras había tenido la oportunidad de "darle carrera a sus dos hijos mayores", pero en "estos tiempos, la situación esta más dura".

La saturación de taxis es un problema que encontré en Tampico, del cual regresé fastidiado de caminar por las calles y escuchar cientos de taxis tocando sus cláxones invitándote a subir a sus unidades.

Pero no todos los problemas se han importado de la Ciudad de México, también se han importado o mejor dicho se han impuesto de otros países, por la tan recientemente citada globalización que ha llegado a casi cada rincón del país, en todas las ciudades había por lo menos 2 establecimientos de cada una de las famosas cadenas de comida rápida. Basta recordar las miles de protestas que se realizaron por la intención de construir un Mc´Donalds en pleno Centro Histórico de Oaxaca, o en hechos más recientes, la intención de construir un Wal-Mart cerca de la zona Arqueológica de Teotihuacan, del cual la UNESCO hasta dio el permiso, como si por el hecho de haberlo declarado Patrimonio de la Humanidad les diera el derecho de decir que es lo que se puede o no construir en él.

Algo positivo que pude conocer es que contrario a la tradición de antaño de emigrar a la capital en busca de una “mejor suerte”, ahora afortunadamente se está dando el fenómeno al revés, pues conocí mucha gente que había nacido en la Ciudad de México y ahora ellos son los que habían emigrado a las provincias en busca de mejores oportunidades de empleo y desarrollo, claro que falta infraestructura pero se tiene que empezar a descentralizar pues esta gran Ciudad, ya no da para más.
 

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